¿Cómo sufren las mujeres la persecución en Venezuela?

La dimensión de género en los informes de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU

Debido a que los patrones han tenido una naturaleza fuertemente política, la violencia particular y muchas veces interseccional que han sufrido las mujeres ha quedado lamentablemente invisibilizada

Imagen de archivo movilización de mujeres en Caracas [Reuters]

En los primeros días de octubre los miembros del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas decidirán en Ginebra si renuevan el mandato de la Misión de Determinación de los Hechos sobre Venezuela creada en el 2019. Mucho se ha discutido durante los últimos meses sobre la importancia de la renovación del mandato y el impacto que la Misión ha tenido en el trabajo de las organizaciones en el terreno, en los grupos de víctimas y en general para la situación del país.


Los impactos positivos del trabajo de la Misión son numerosos y diversos. Sus informes han sido para las victimas la primera investigación imparcial e independiente de los hechos que sufrieron ellos y sus familiares. Su trabajo es también importante para otros mecanismos internacionales activos sobre la situación en Venezuela como la Oficinal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas y la investigación de la Corte Penal Internacional. Además, no menos importante es que la continuación de su mandato por los próximos dos años tiene un efecto preventivo de actos de violencia que resulta imprescindible de cara a las próximas elecciones del 2024. Sin embargo, algo que no se ha dicho lo suficiente es que los informes de la Misión visibilizaron las distintas formas en que las mujeres venezolanas han sufrido la violencia y persecución que se ha vivido en el país al menos desde el 2014.

En efecto, los informes han permitido conocer cómo ha sido la afectación diferenciada que las violaciones sistemáticas de derechos humanos han tenido en las mujeres. Aunque suene sencillo, esto no es poca cosa. Debido a que los patrones de persecución en Venezuela han tenido una naturaleza fuertemente política, la violencia particular y muchas veces interseccional que han sufrido las mujeres ha quedado lamentablemente invisibilizada.


Posiblemente a causa de esta invisibilización, la violencia de género no se encontraba contemplada en el primer mandato de la Misión. Sin embargo, los expertos informaron en su primer informe que “la misión dedicó atención específica durante toda su investigación a las cuestiones de género y a las consecuencias en este ámbito que tenían las vulneraciones y utilizó metodologías e instrumentos que tenían en cuenta el género para reunir, organizar y analizar la información”. Esto hizo una gran diferencia, gracias a la incorporación de esta perspectiva de género las conclusiones de la Misión evidenciaron numerosos casos de violencia sexual y de género, lo cual llevó a que los miembros del Consejo de Derechos Humanos incluyeran expresamente estos crímenes en la nueva resolución que renovó el mandato en el 2020.


Afectación diferenciada, estereotipos y roles de género en la sociedad venezolana

Hasta la fecha, la Misión ha publicado tres informes. En su primer informe de 2020, determinó que las violaciones y crímenes examinados afectaron a mujeres y niñas, y a hombres y niños de manera diferente debido a los roles de género subyacentes, las desigualdades y los estereotipos previamente establecidos dentro de la sociedad venezolana. La Misión plasmó por escrito algo que es ampliamente conocido: que los roles patriarcales y los estereotipos enfatizan a la mujer ideal como figura materna dentro de la esfera doméstica y sexualizan a las mujeres jóvenes fuera de este rol.