• Juan Pablo Artinian, Clarín

La Red de la Resistencia durante el Genocidio Armenio


Caravanas de la muerte. En 1915, los armenios del Imperio Otomano son perseguidos y forzados a dejar sus casas. Caminan indefinidamente por el desierto de Der Zor.

En 1915, un niño armenio escapó de un campo de concentración en los desiertos de Siria. Llevaba escrito en su cuerpo la información sobre las familias deportadas, los pueblos de origen y la ayuda necesaria. El niño era parte de una red resistencia durante el genocidio contra los armenios. Su historia -como la de otros sobrevivientes- comienza a emerger.


La fecha del 24 de abril recuerda a la humanidad el genocidio perpetrado contra el pueblo armenio. En 1915 el Imperio Turco Otomano comenzó la destrucción de más de un millón de seres humanos. En el marco de la Primera Guerra Mundial el gobierno de los Jóvenes Turcos, exterminó a esta minoría cristiana: se asesinaron periodistas, lideres religiosos y grandes comerciantes.


Al mismo tiempo el régimen de los Jóvenes Turcos separó y mató a los soldados armenios del ejército otomano. El resto de la población armenia, mujeres, niños y ancianos fueron expulsados de las ciudades y poblados y obligados a marchar hacia los desiertos en caravanas.


Durante la deportación los gendarmes turcos y un grupo creado por el estado llamado “la Organización Especial” atacaba a las caravanas. Los deportados tenían como destino final los campos de concentración en los desiertos de Siria, en una región llamada Der Zor.


A pesar de la intención de destruir a todo un pueblo, existió resistencia por parte de los armenios. Toda una serie de acciones mínimas, pero heroicas, permitió salvar vidas durante el genocidio.


Un reciente libro del historiador norteamericano Khatchig Mouradian titulado como La red de resistencia estudió cómo las personas comunes sobrevivieron al genocidio. Mouradian ha reconstruido las acciones de médicos, enfermeras, niñas y niños armenios durante la deportación.


Esas acciones iban desde el transporte secreto de información y dinero en las caravanas hasta el registro -por parte de periodistas de esta comunidad- sobre los responsables del genocidio. El libro de Mouradian nos brinda una nueva perspectiva sobre la población armenia y nos aleja de la visión de víctimas pasivas.


Más allá de grandes acciones de resistencia armada a la deportación -como es el caso de la novela del escritor Franz Werfel, Los cuarenta días de Musa Dagh- el trabajo de Mouradian ilumina aspectos menos conocidos: las acciones de resistencia no violentas y clandestinas.


Así, vemos a niños y niñas desafiando a sus perpetradores y conectando a las caravanas con información secreta, mujeres curando a deportados y el intento de mantener la humanidad dentro de los campos de concentración. Ese intento de recobrar la dimensión humana en medio de la catástrofe se refleja en una promesa de matrimonio de una pareja armenia que se comprometen a morir juntos.


Las acciones y resistencia de mujeres y hombres, pero también de niñas y niños de la colectividad armenia nos permiten repensar la violenta realidad de los genocidios, pero también la dimensión de silenciosa grandeza de la humanidad.

 

(c) 2022, Clarín

https://www.clarin.com/opinion/red-resistencia-genocidio-armenio_0_B5sYqghiiu.html

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