Graciela García Romero: "Las violaciones en la ESMA fueron un hecho político"

La sobreviviente le pidió la semana pasada a la Cámara Federal de Casación que condene a Jorge "Tigre" Acosta por los abusos sexuales a los que fue sometida mientras estuvo cautiva en ese campo de concentración.

Graciela García Romero reclama justicia por las violaciones que sufrió estando secuestrada en la ESMA. [Verónica Bellomo]

Graciela García Romero llegó el miércoles a los tribunales de Comodoro Py con un objetivo: hablarles a los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal que tienen que revisar las sentencias que se dictaron en 2017 por crímenes en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). La mujer, sobreviviente de ese campo de concentración, les dijo a Carlos Mahiques, Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci que no les alcanza a ella y a sus compañeras con que los genocidas estén presos sino que también necesitan que los condenen por los delitos de índole sexual que cometieron, algo que el tribunal que los juzgó no hizo. Necesitan que los tribunales le pongan nombre a la violencia que sufrieron en sus propios cuerpos.


En 2005, la abogada Carolina Varsky, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), le preguntó a Graciela si quería presentar una querella contra Jorge “Tigre” Acosta –jefe de inteligencia del grupo de tareas que operaba en la ESMA– por las violaciones sexuales a las que la había sometido.


–-¿Qué es una querella?-- le preguntó a la abogada, ajena al lenguaje de los tribunales. Cuando le explicó que significaba denunciarlo, aceptó. Hacía tiempo que pensaba en hacerlo. Si hubo un estigma para quienes salieron con vida de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, ese estigma fue mayor aún hacia las mujeres que sufrieron la violencia sexual. Ella lo sabe y así se lo dijo a los camaristas.


Dos días después de la audiencia en Casación, Graciela llega a una cita con Página/12 en un bar del barrio de Palermo. Es optimista porque siente que finalmente la justicia la va a escuchar y va a condenar a Acosta, que tanto sufrimiento le causó, como responsable de los delitos contra la integridad sexual.Él fue --remarca-- quien convocó a todos sus oficiales y les ordenó que violaran a las mujeres que estaban secuestradas en la ESMA.


Graciela era militante peronista. Fue secuestrada el 15 de octubre de 1976 en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Se tiró de un auto en movimiento para huir. Corrió por la Avenida 9 de Julio pero no logró escapar de ese destino. Desde entonces, pasó a ser un número dentro del campo de concentración, una persona con un “tabique” en los ojos, con esposas en las manos y grilletes en los pies.


– Usted declaró que en una oportunidad entró Francis Whamond al lugar donde las tenían cautivas a usted y a otras compañeras en la ESMA para preguntarles qué enseres personales necesitaban y que allí sintió que las estaban adecentando para ellos.