• Laura J. Varoluis, Sevillano Pires, & Francisco Peregil, El País

¿Qué sucedió en la frontera de Melilla? El paso a paso de la tragedia

EL PAÍS reconstruye con testimonios, imágenes y vídeos geolocalizados el último y mortal intento de un grupo de jóvenes africanos de llegar a España

Decenas de cuerpos se amontonan en mitad de una carretera. Las personas que yacen, algunas inertes, lucen medio desnudas, heridas, apenas reducidas a carcasas. La imagen, que ha dado la vuelta al mundo, revela el trágico final del intento de cruce a Melilla el viernes 24 de junio, cuando unos 1.700 migrantes y refugiados se dirigieron cargados de palos y piedras dispuestos a atravesar forzosamente un puesto fronterizo. Hay al menos 23 muertos, más de 200 heridos y 140 agentes marroquíes y 50 españoles atendidos.


El PAÍS reconstruye el suceso con vídeos geolocalizados y testimonios de varios de sus participantes, agentes y vecinos. También resalta las dudas que aún se ciernen sobre la tragedia.

El País

Días previos: la trastienda

La entrada comienza a gestarse días antes. Las batidas contra los campamentos donde suelen refugiarse los migrantes se intensificaron a partir del sábado 18 de junio. Hubo varios enfrentamientos en los montes próximos a Nador, a unos 15 kilómetros de Melilla. Según relatan varios testigos a EL PAÍS, las redadas siguieron entre el miércoles 22 y el viernes 24 de junio, complicando la vida en el bosque.


Esos días, plantaron cara. “Estaban todos allí, en fila, sobre el monte Iksane”, señala Abderrahim, tendero de una villa de la zona, “vino la policía, y ni se movieron. Tiraron piedras a los agentes. La policía entró por otro lado, pero cuando volvieron, ya no había nadie. Los migrantes se fueron al Gurugú y allí fue donde se enfrentaron”.


Adam, un sudanés de 21 años que consiguió entrar en Melilla, habla del ultimátum que recibieron de los agentes marroquíes: “Un oficial de la policía vino solo y nos dijo que teníamos 24 horas para irnos: ‘Si os vais del monte, no usaremos la violencia, pero si os negáis a iros, usaremos fuego real’. Nuestro líder dijo que no podíamos abandonar así, nos reunimos unos 1.000 [un número menor al que han hecho referencia las autoridades] y esa noche decidimos ir hacia Melilla la mañana siguiente”.

Un numeroso grupo de migrantes que ha salido del monte Gurugú se dirige al puesto fronterizo del Barrio Chino, en Nador. [FUENTE: EPV.]


La madrugada del viernes, una columna de unas 1.700 personas, entre ellos un porcentaje muy alto de sudaneses, que suelen ser reconocidos como refugiados, se dirigió a Barrio Chino, como muestra el video anterior. La Guardia Civil cuenta que recibieron un aviso de sus colegas marroquíes sobre las 6.30. “Van para allá, los intentamos contener para que no lleguen”, comenta un agente que escucharon de los marroquíes al otro lado.


Una estrategia diferente

El plan no era saltar la valla que separa Marruecos de España, que es lo habitual, sino acceder —superando otros obstáculos— al interior del puesto fronterizo y desde ahí forzar la puerta de acceso a Melilla. Habían cambiado los garfios que suelen usar para escalar la alambrada por una radial y un mazo.


Según Adam, acogido en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, la decisión fue meditada: “Era la única vía; a lo largo de la valla han cavado una zanja muy profunda y, si caes dentro, no puedes salir por tu propio pie”.


Bashir, un sudanés de 20 años acogido también en el CETI, fue de los primeros migrantes en llegar al interior del puesto fronterizo. Accedió encaramándose a un muro de unos dos metros coronado por otros dos metros de alambrada. Saltó dentro, donde ya había gente. Cuando echó la vista atrás, vio cómo se derrumbaba la reja a sus espaldas con unas 40 personas subidas a ella. “Cuando cayeron, no se quedaron ahí, todos se levantaron de nuevo, salvo uno o dos, quizás, con las piernas lesionadas”, cuenta. “El Gobierno marroquí ha dicho que la gente murió a causa de la caída y eso es mentira”, asegura. El momento está capturado en el siguiente vídeo:

Una parte del grupo salta al interior del puesto fronterizo, mientras la valla se desploma con decenas de personas. [FUENTE: GOBIERNO MARROQUÍ.]


Los supervivientes que lograron entrar en Melilla sostienen que las fuerzas marroquíes no se interpusieron y que pudieron llegar a la frontera sin problemas desde el Gurugú. Aseguran que se sintieron empujados estratégicamente: solo dejándolos llegar a tierra llana, las fuerzas marroquíes podían detenerlos. “Sabían que no podían pillarnos en el monte porque [la altura] nos daba ventaja”, explica Bashir. “Estábamos en una posición elevada y ellos abajo; no podían hacer nada, así que esperaron a que llegásemos”.

Decenas de personas tratan de cruzar la frontera entre Marruecos y Melilla. [STRINGER | EFE]

Dos horas después del aviso, un numeroso grupo se plantó en la calle principal de la villa, donde las casas y comercios miran a la alambrada que los separa del suelo español. No eran todos los que iniciaron el camino. Unos 400 o 500 se habían echado atrás y se dispersaron, asustados tras ver el despliegue marroquí en Barrio Chino. Allí se sitúa uno de los cuatro pasos fronterizos, de los más pequeños, cerrado desde 2020, y utilizado solo por porteadoras y vecinos de Melilla y Nador.


El grupo consiguió alcanzar el puesto desprotegido. Los migrantes entraron en el recinto por varios frentes, mientras las fuerzas marroquíes, pertrechadas de material antidisturbios, los encerraron, rodeándolos y cortando cualquier posibilidad de retirada de vuelta al monte. Dispararon pelotas de goma y lanzaron botes de humo y piedras. Algunos migrantes subieron a los techados de las garitas policiales; otros, se encaramaron a una alambrada lateral; los primeros en llegar intentaron acceder directamente escalando la puerta.


La ratonera


El video muestra a decenas de personas en el interior del puesto fronterizo. Se observa el humo lanzado por los agentes, gente amontonándose ante las puertas y encaramándose a la valla. [FUENTE: LE360.]


“Cuando la gente entró al recinto fronterizo, la policía formó una pared, no dejaron espacio para que nadie corriese o saltase y dispararon gas”, cuenta Bashir.


Quienes quedaron atrapados apenas lograban ubicarse en mitad de la humareda. “Muchos amigos no podían respirar, no sabían ni dónde estaban”, describe Adam. “Ese es el momento en el que se acaba la historia: no puedes abrir los ojos, no ves nada”.


Antes de la pandemia, el cruce de Barrio Chino era el único habilitado para realizar el porteo: miles de personas cargaban con bultos de hasta 90 kilos por un corredor ancho y en cuesta que sube desde territorio español hasta Marruecos. Otros dos pasajes para peatones permiten solo la entrada individual de personas mediante un sistema de tornos. Al final, hay unas puertas que, al forzarlas, darían acceso a la parte española del recinto. Fue en esos pasajes donde quedaron atrapados decenas de migrantes entre las garitas marroquí y española.


El aplastamiento


No fue tan fácil abrir las puertas que dan acceso al lado español. Los migrantes utilizaron un mazo y una radial para vencerlas, pero la cantidad de personas aturdidas por los golpes y los gases que venían desde atrás acabaron provocando una estampida.


“Había demasiado gas y no podíamos abrir la puerta [que da al control español]”, prosigue Bashir. “Cuando abrieron, yo estaba justo detrás: hubo gente que se desmayó y, conforme caían, los demás no los veían y les fueron pasando por encima”. El camino quedó totalmente bloqueado con personas, unas encima de otras.

Este video muestra el momento en el que los migrantes fuerzan una de las puertas —dentro del puesto fronterizo— que da acceso al pasillo que conecta el lado marroquí con el español. [LA SEXTA.]


Muchos de los que se precipitaron al interior del recinto quedaron atrapados entre los tornos del pasillo peatonal, como una trampa. Según Bashir, “si no hubiesen querido muertos, los marroquíes podían haber abierto camino y hacer espacio para quienes regresasen [al no entrar en Melilla] o se rindiesen”.

Numerosas personas atrapadas, amontonadas unas sobre otras, sin posibilidad de moverse, en un pasillo del puesto fronterizo. [FUENTE: ASOCIACIÓN MARROQUÍ POR LOS DERECHOS HUMANOS | AMDH]


Bashir se salvó del embudo mortal. El joven consiguió salir del pasillo y aferrarse a la valla que da a territorio español. Se columpió sobre las barras de los peines invertidos y de ahí saltó hacia la última barrera, ya en Melilla. Y echó a correr. Otros perecieron en el intento.


Los fallecidos, según fuentes oficiales marroquíes, murieron de dos formas distintas: bien aplastados por sus compañeros durante la avalancha o bien a causa de la caída desde lo alto de la alambrada. No han precisado más, ni, en principio, hay autopsias. Los migrantes discrepan de la versión oficial y vinculan varias muertes a los golpes, el humo y las pedradas recibidas.


Abu Obaidah Youssef, un sudanés de 20 años que llegó a entrar en el recinto y que ahora está en Agadir, asegura que vio morir a varios compañeros. “Uno de mis amigos que murió estaba a mi lado. Se llamaba Hanin y tenía 25 años. No dijo nada. Estaba sangrando por la cabeza hasta que murió”. Yousef dice que no vio a nadie morir tras caerse de la alambrada. “Mis amigos murieron a causa de los golpes y asfixiados”.

Imágenes del interior del recinto tras la avalancha. [AMDH]


Yousef recibió un golpe en la nariz y otro por encima de la nuca que le han dejado sendas heridas. Afirma que estuvo una hora tendido en el suelo, junto a decenas de compañeros, sin recibir asistencia médica. “Mientras estábamos tendidos”, afirma, “de vez en cuando nos golpeaban con las porras”. En vídeos como el anterior se ven guardias golpeando a los migrantes, incluso cuando la situación parece ya más tranquila.


Mientras tanto, muchos de los emigrantes que lograban entrar en territorio español eran devueltos en caliente desde Melilla. Es lo que las fuerzas españolas llaman “rechazo en la frontera”. Esta vez, los guardias civiles contaron con la colaboración de gendarmes marroquíes que golpearon con palos en la espalda a los migrantes para reconducirlos hacia Marruecos. La secuencia fue publicada por el diario Públicoy, aunque se ve claramente a los agentes de ambos países en suelo español, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo tachó de “falsedades” cuando fue preguntado por el episodio en el Congreso.

La atención de las víctimas


Tras el incidente, los agentes arrastraron a las víctimas hacia el exterior y amontonaron decenas de cuerpos en el suelo, al pie de la valla. En las imágenes no se distingue quién está vivo y quién muerto. Youssef vio cómo los marroquíes daban por muerto a su amigo Hanin, tras desangrarse: “Le dieron con un palo y al ver que no se movía le pusieron una chaqueta sobre la cabeza”.

Decenas de cuerpos amontonados en el suelo tras el incidente, en el exterior del recinto del puesto fronterizo. [AMDH]


Las primeras ambulancias llegaron alrededor de las 11 de la mañana, cuenta el joven, pero no había suficientes para todos los heridos. La Asociación Marroquí por los Derechos Humanos (AMDH), que ha tenido un papel crucial en la denuncia y divulgación de las imágenes de la tragedia, asegura que la asistencia fue muy lenta: “Transcurren casi nueve horas entre el primer y el último transporte en ambulancia”, afirma Omar Naji, miembro de esta organización. “Y durante esas nueve horas, no hubo servicio médico de socorro sobre el terreno”.

Miembros de las fuerzas de seguridad de Marruecos retienen, unas encima de las otras, a decenas de personas. [AMDH-NADOR | EUROPA PRESS]

En la siguiente imagen satelital se observa la escena. Es una captura de las 11.17 del viernes 24 de junio (hora de Marruecos), tomada por la empresa de satélites de observación Planet Labs PBC. Se puede ver a las personas amontonadas en el suelo, en la puerta del puesto fronterizo, junto a las dos ambulancias amarillas, y lo que parece una hilera de autobuses en la carretera. [Si usa un ordenador, la imagen puede ampliarse haciendo clic.]

Imagen satelital tomada en la mañana viernes 24 de julio [Planet Labs PBC]

Naji asegura que desde el lado español también había ambulancias preparadas. “Pero los equipos de socorro españoles no fueron movilizados”, sostiene.


Unos 60 migrantes fueron detenidos y el resto fueron metidos en al menos 15 autocares y abandonados en varias ciudades marroquíes, a cientos de kilómetros al sur de Nador. A las 21.00, aún no habían salido los últimos autocares de Barrio Chino. Youssef explica: “Nos iban soltando por las ciudades en pequeños grupos de cinco o 10 personas. Viajamos heridos en los autobuses. Y no nos dieron atención médica ni alimentos ni nada”.


Una semana después de la tragedia falta mucha información sobre lo que pasó. ¿Murieron más personas de las que reconoce Rabat?, ¿hay víctimas mortales entre los agentes marroquíes, como sugirió el propio Pedro Sánchez a pesar de que Marruecos lo niega?, ¿contribuyó la actuación policial a la estampida mortal?, ¿cuántas muertes podrían haberse evitado con una atención adecuada de los heridos? En España, la Fiscalía y el Defensor del Pueblo han abierto una investigación, pero su alcance es limitado ante unos hechos que ocurrieron en territorio marroquí.


En Marruecos, el Consejo Nacional de los Derechos del Hombre –institución oficial que no destaca por sus críticas a las fuerzas del orden– anunció una “misión de información” sobre el episodio. De momento, ni siquiera se conocen los nombres de los muertos, las circunstancias en las que murieron ni cuándo serán enterrados.

 

(c) 2022, El País

https://elpais.com/espana/2022-07-03/que-sucedio-en-la-frontera-de-melilla-el-paso-a-paso-de-la-tragedia.html



0 views
Featured Review
Tag Cloud